
Los profesores de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la U. de Chile Jaime Ruiz-Tagle y Esteban Puentes analizaron el acceso de menores de edad a cuentas bancarias, que algunas instituciones ofrecen desde los 12 o 14 años. Ruiz-Tagle plantea que aprender temprano a manejar dinero mejora el desempeño posterior; Puentes advierte que los padres deben tener acceso y control de la cuenta hasta los 18 años.
Diversas instituciones ya permiten abrir una cuenta bancaria a partir de los 12 o 14 años, bajo supervisión de las familias, lo que incorpora más temprano a los adolescentes a los servicios financieros. Académicos de la FEN y de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile analizaron los beneficios y riesgos de esta posibilidad.
Jaime Ruiz-Tagle, director del Magíster en Políticas Públicas de la FEN, explicó que la “evidencia internacional muestra que mientras más temprano en la vida los niños aprendan a manejar recursos escasos, como el dinero, mejor será su desempeño más adelante”. Por eso planteó que la educación financiera debería comenzar en la educación básica. “Incluso en algunos países se llevan a cabo programas en educación preescolar”, dijo el también director ejecutivo de la iniciativa Mi Barrio Financiero, de la FEN y la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras de Chile.
Ruiz-Tagle indicó que las familias o adultos cuidadores son la principal fuente de información de niños y niñas, y que “es fundamental que los adultos responsables estén adecuadamente capacitados en temas financieros para poder guiar las conversaciones que puedan tener con sus hijos”. Como ejercicio práctico, sugirió entregarles una determinada cantidad de dinero para que decidan en qué gastarla. Según dijo, “va formando la capacidad de las niñas y niños de entender que los recursos no son ilimitados. También va permitiendo que puedan entender la importancia de postergar la gratificación y de cómo la planificación les puede ayudar a alcanzar sus metas”.
Esteban Puentes, académico del Departamento de Economía de la FEN, señaló que una dificultad posible es el ocultamiento de las transacciones a las familias. “Puede haber un tema de en qué estoy gastando el dinero. Por eso es importante que los padres y madres tengan acceso y control sobre el uso hasta los 18 años, obviamente”, afirmó.
Marianella Abarzúa, académica del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales, valoró el aprendizaje sobre productos financieros desde la adolescencia y sostuvo que la autonomía se adquiere desde la infancia. Sobre el rol de los padres, dijo que “no se trata de soltar o de dejar de estar, sino que más bien se trata de estar de un modo diferente”.
La Estrategia Nacional de Inclusión Financiera de 2024 indica que los jóvenes enfrentan una “alta prevalencia de deuda y problemas de morosidad”, relacionados con créditos y casas comerciales. Según la Comisión para el Mercado Financiero, la inclusión financiera enfrenta barreras de accesibilidad económica, de disponibilidad de espacios físicos para acceder a servicios y de falta de información.
Joaquín Fernández, coordinador del programa Mi Barrio Financiero, sostuvo que “todavía debemos fortalecer el uso responsable de los productos financieros”, tanto con estudiantes como con docentes y establecimientos educacionales. Explicó que el currículum nacional incluye educación financiera desde primero básico, pero que los contenidos sobre herramientas y uso de servicios financieros recién se abordan en primero medio, en Historia y Geografía y en el electivo de Economía y Sociedad de los establecimientos científico-humanistas.
Fuente: https://uchile.cl/noticias/244212/expertos-u-de-chile-analizan-cuentas-bancarias-para-adolescentes
