Joaquín Fernández, coordinador de Mi Barrio Financiero: «La educación financiera busca mejorar la calidad de vida de las personas»

El coordinador de Mi Barrio Financiero, programa de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile apoyado por la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras de Chile, aborda el interés por aprender a gestionar los ingresos, los programas dirigidos a distintos públicos y entrega recomendaciones para una mejor planificación.

Retrato de Joaquín Fernández, coordinador del programa Mi Barrio Financiero
«Uno no puede hablar de educación financiera sin primero ordenarse», dice el profesor.

“Manos a la Obra” es una nueva edición de uno de los cursos abiertos al público proporcionados por Mi Barrio Financiero. Dirigida a emprendedores y personas con una idea de negocio, esta instancia ofrece además la participación automática en un concurso con premios de un millón de pesos, siempre que se haya completado el taller hasta el 2 de octubre de 2026.

En las bases del concurso, durante el proceso de preselección, en caso de empate en el puntaje final se priorizará a la postulante de género femenino. “En educación financiera hay brechas marcadas con las mujeres. Los puntajes son más bajos que con los hombres”, explica Joaquín Fernández.

Asimismo, compartió que esa decisión en las bases del concurso está inspirada también por la Estrategia Nacional de Educación Financiera del Consejo de Inclusión y Educación Financiera, de 2018. “Pero el primer criterio es el puntaje que obtienen en el curso”, dice.

Pero el programa educativo en finanzas personales y emprendimiento ya cuenta con otros espacios de aprendizaje, destinados a personas mayores y a la ciudadanía, que le han permitido expandir el conocimiento financiero en distintas regiones del país. Durante los últimos días ya han pasado por Arica y Temuco, y próximamente irán a Rancagua, Puerto Montt y Curicó.

Para el especialista, uno de los desafíos de la alfabetización financiera en el país es que la materia sea una política de Estado. De acuerdo con sus planteamientos, si no se toman otras medidas al respecto, los estudiantes se verán afectados. “Empiezan a mal utilizar la educación financiera y quedamos en esta dinámica en la que, si no utilizo de buena forma el sistema financiero, puedo tomar malas decisiones. Genera la espiral de deuda que lamentablemente vemos en muchas situaciones con personas del país”, expresa.

Educación financiera en personas mayores

Los cursos presenciales de Mi Barrio Financiero para personas mayores, denominados Nunca es Tarde, contemplan introducción a las finanzas o alfabetización financiera básica, inversiones, emprendimiento y banca digital segura.

Existe interés por la compra a través de internet, por lo que también se les enseña cómo hacer transacciones y compras seguras en línea. Se abordan temas como la ciberseguridad, “qué medidas tomar para la generación de clave y de ahí empezamos temas transaccionales, consultas de saldo, transferencias”, complementa Fernández. “Ellos mismos nos lo pidieron. No lo teníamos”.

– ¿Cuáles son algunos de los pensamientos que surgen en estos participantes durante los talleres?

Hay un dolor bien grande para las personas mayores. Muchas sienten que son muy vulnerables y sienten que en cualquier momento las pueden estafar y, por ese miedo, muchas veces se excluyen del sistema financiero. Van a la caja [en el banco], hacen la fila. Con todo lo que implica eso: un plantón de tres horas esperando para pagar la cuenta, no saber cómo transferir y pedirle eso a un hijo o sobrino.

Les enseñamos a transferir. Algunos van un poquito más lejos, a cómo tomar, por ejemplo, un depósito a plazo o un fondo mutuo a través de la app del banco. O a través del sitio web del banco. Entonces, lo que buscamos en parte es evitar estafas.

Recomendaciones de planificación financiera

– ¿Existe una relación entre la educación financiera y la calidad de vida de las personas? ¿De qué manera?

La OCDE tiene una red que se llama International Network on Financial Education, en la que participan una serie de países. Lo que viene trabajando la OCDE hace muchos años es que la educación financiera es algo un poco más comprensivo, que es la inclusión financiera, con acceso y uso de productos financieros y protección al consumidor. Si uno ve la Estrategia Nacional de Educación Financiera de 2018, está comprendido eso.

O sea, no podemos hablar de educación financiera sin comprender que es parte de un proceso más amplio y es como parte del ciclo de vida. Entonces, la educación financiera, cuando se trabaja de buena forma, efectivamente lo que busca es mejorar la calidad de vida de las personas. Que las personas tomen mejores decisiones financieras y, con eso, mejorar su bienestar.

En la región, una economista que viene evaluando un programa que hay en Perú de educación financiera en jóvenes ha demostrado que la educación financiera reduce los niveles de morosidad de los estudiantes, de los profesores, pero también de las familias de los estudiantes. O sea, baja los niveles de morosidad de la persona. Es un caso concreto de la educación financiera. Lo que sí es que, claro, en la evidencia hay programas que funcionan, otros que no.

– Mucho del aprendizaje acerca del dinero se adquiere mediante la práctica o desde la experiencia del círculo social más cercano. ¿Qué implica saber acerca de la educación financiera desde espacios más formales? ¿Cuál sería ahí la diferencia?

El hábito o la relación con el dinero muchas veces, como bien comentas, viene desde la familia. Uno ve a su papá o su mamá ahorrando y uno adquiere ese hábito. El incorporar la educación financiera de manera formal nos permite conocer otras formas de ahorro, por ejemplo. Tal vez, si yo antes ahorraba en un chanchito, ahora no lo haré, sino que tal vez tendré una cuenta de ahorro o el dinero lo meteré en un depósito a plazo.

En 2019 hicimos grupos focales, una parte cualitativa, y es que efectivamente había estrategias de educación financiera que venían de la costumbre. Las pollas, mandalas. Entonces, había una cultura financiera de manera informal. Pero el gran tema es cómo lo anclamos con la educación financiera formal, porque de esa forma podemos acceder al sistema financiero formal: ahorrar, pedir un crédito, utilizar los medios de pago. Entonces, incorporar esto me permite tomar mejores decisiones o mejorar los hábitos que tengo, que vienen desde la casa, de los entornos de los que me rodeo.

– En el contexto actual, con un incremento del desempleo y un aumento del costo de la vida, ¿qué acciones sugiere para cuidar las finanzas personales?

Es una buena pregunta, nos ha tocado mucho en las charlas que hacemos. Uno no puede hablar de educación financiera sin primero ordenarse. De hecho, muchos de los que inician como influencers cuentan que ellos tuvieron una mala experiencia y tuvieron que darse cuenta de qué habían hecho para llegar a donde están.

Acá es lo mismo: si estoy en un escenario complejo, con alto desempleo, un crecimiento más bien bajo que se proyecta, baja creación de empleo; lo primero que uno se cuestiona es cómo están mis finanzas. Para eso tengo que hacer una planificación financiera.

En otras palabras, un presupuesto: registrar mis ingresos, mis costos. Después, con el registro de lo que estoy gastando, poder proyectar hacia el futuro y hacer las correcciones necesarias. La idea es que sea una experiencia de ordenar un poco las lucas. Restrinjo por acá, me voy a dar un gustito por este otro lado. Pero al menos ya tengo ordenado el dinero.

– ¿Qué contempla ese orden?

Lo que recomendamos cuando uno hace una planificación, idealmente, es partir por el ahorro, ingresos, gastos, transporte, comida, el arriendo, el dividendo. Si tengo una casa, básicamente, ojalá lo más comprensivo posible, incluir todos los ítems de gasto.

Porque de esa forma yo puedo ir corrigiendo. Si yo pongo como un gran ítem “casa”, ¿qué es casa? Pero si yo pongo gasto de feria, gasto de supermercado, gasto de almacén de la esquina, gasto de cuenta de la luz, agua, gas, teléfono. Ojalá sea lo más comprensivo posible y detallado. Al final, esto nos permite ir generando alertas para poder después ir corrigiendo.