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Decano Óscar Landerretche advierte que la transición provocada por la inteligencia artificial puede durar décadas

En una entrevista de Diálogos de El Mostrador, junto a Iván Weissman, el decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile planteó que la IA obliga a reescribir el contrato entre capital y trabajo y que Chile necesita un nuevo Código Laboral.

El decano de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile y expresidente de Codelco, Óscar Landerretche, abordó los efectos de la inteligencia artificial (IA) sobre el empleo y el rol del Estado en un nuevo capítulo de Diálogos de El Mostrador, publicado el 19 de septiembre.

Landerretche sostuvo que las revoluciones tecnológicas terminan generando más valor y más empleo, pero que el proceso puede ser largo. “Al final la revolución tecnológica termina creando más valor y más empleo. Al final. Pero entre el principio y el final pueden pasar 40 años”, dijo.

Afirmó que, esta vez, la automatización no afecta solo a los trabajadores menos calificados: “Ahora están bajo amenaza el médico, el abogado, el contador”. En ese contexto, declaró tener “una esperanza perversa: en la medida en que la inteligencia artificial afecta a las élites, las obliga a enfrentar el problema”.

El decano planteó que el trabajo cumple una función que va más allá del ingreso. “El trabajo no es solamente para ganarse la plata; es un sentido de pertenencia, de cuál es tu rol en el mundo. ¿Para qué sirves?”, señaló. Por eso descartó que la respuesta sea solo compensar económicamente a quienes pierdan su empleo, y advirtió que no se trata de darle plata a la gente “para que sea un hámster en su jaula, viendo TikTok todo el día y pidiendo delivery”.

Sobre Chile, reconoció que la estrategia basada en recursos naturales permitió un salto para el país, pero afirmó que “lo que sirvió en ese momento histórico puede no ser lo único que sirve para el siguiente”. En esa línea, planteó modificar el marco laboral: “Tenemos que enfrentar la reforma laboral de verdad y sincerar que ya no vivimos en el mundo de las economías industriales. Estamos en otra economía, en otro mundo: necesitamos un nuevo Código Laboral”.

Respecto del Estado, propuso recuperar su rol sin que este reemplace al mercado, y dirigió críticas tanto a una izquierda que desconfía de la empresa privada como a una derecha reacia a que el Estado adopte decisiones estratégicas. “En esto soy keynesiano hasta el tuétano. El objetivo de nuestra política económica es que sobreviva la democracia liberal”, afirmó. Describió su modelo como un Estado socialdemócrata “que tenga mínimos de protección social y niveles de equidad”.

Al cierre, advirtió que ninguna revolución tecnológica garantiza un desenlace favorable. “Algunos países terminaron siendo potencias industriales y otros terminaron en el fascismo. Estas cosas pueden ir en una y en otra dirección”, sostuvo. Para el decano, el desafío no es frenar la IA, sino administrar la transición para que no ponga en riesgo más que los empleos.