
El decano de la FEN U. de Chile, José De Gregorio, expuso este lunes ante la Comisión de Hacienda del Senado en el marco de la discusión del proyecto de reconstrucción nacional y desarrollo económico y social, y advirtió que las rebajas al impuesto corporativo son una buena política solo si se ejecutan de forma compensada y dentro de una trayectoria de consolidación fiscal.
De Gregorio integró la primera jornada de audiencias de la comisión junto a la presidenta del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), Paula Benavides; la economista Andrea Repetto; y el exministro de Hacienda Mario Marcel.
El académico de FEN organizó su presentación en cuatro ejes: las rebajas al impuesto corporativo, el crédito tributario al empleo, los riesgos fiscales y la cláusula de invariabilidad tributaria.
Impuestos corporativos: buena medida, pero compensada
De Gregorio respaldó la dirección del proyecto en materia tributaria. «Bajar el impuesto corporativo, eliminar el impuesto a las ganancias de capital y reintegrar son buenas políticas», afirmó. Señaló que actualmente un inversionista puede llegar a pagar un 44,5% de impuestos sobre el retorno de sus inversiones, «algo difícil de justificar desde el punto de vista de las finanzas públicas eficientes». No obstante, precisó que la rebaja debe hacerse de manera compensada fiscalmente, «ya sea mediante otros ingresos, reducciones de gasto o efectos de crecimiento».
El decano cuestionó además que el Ministerio de Hacienda no haya profundizado en sus propios datos: un análisis de la cartera de abril de este año indica que, pese al alza del impuesto de primera categoría de 20% a 27% en 2014, la recaudación se mantuvo estable en torno al 4% del PIB entre 2015 y 2025. «Esperaría un análisis más profundo por parte del Ministerio de Hacienda sobre esta afirmación que hacen», sostuvo.
Crédito al empleo: caro y sin evaluación suficiente
Sobre el crédito tributario al empleo formal, cuyo costo fiscal se estima en torno a US$1.400 millones anuales, equivalente a cerca de 0,4% del PIB, De Gregorio reconoció que es «una propuesta interesante para fortalecer el empleo en un contexto en el que las elevadas tasas de desempleo constituyen un problema serio», pero advirtió que «su muy elevado costo, junto con la falta de evaluación de la medida, sugiere que no está preparada para convertirse en ley». Cuestionó también la estimación oficial de 180.000 nuevos empleos y la comparó desfavorablemente con experiencias internacionales similares, como el jobbskatteavdrag sueco, que con un costo mayor solo habría generado un aumento del empleo de 1%.
El riesgo fiscal es concreto
En el apartado más crítico de su presentación, el decano de la FEN advirtió que incluso bajo proyecciones optimistas de crecimiento, los números no cuadran: la caída de recaudación sería de 0,7% del PIB al año, mientras que los efectos dinámicos acumulados en diez años solo compensarían 0,5% del PIB, dejando una brecha fiscal adicional de aproximadamente 0,3% del PIB. «Coincido con el CFA en que existen muchos riesgos fiscales. Este proyecto, por sí solo, no deja claro que contribuya a la consolidación fiscal en una economía que la requiere», sostuvo.
De Gregorio advirtió además que se han conocido proyecciones fiscales al 2030 «del orden de 3 puntos del PIB más débiles de lo proyectado anteriormente» y que hacia ese año ya no se cumpliría el objetivo de balance estructural. «¿Me pregunto si todas estas malas noticias fiscales no llevan a repensar la cuadratura financiera del proyecto?», planteó ante los senadores.
Invariabilidad tributaria: «Una discriminación inexplicable»
El decano calificó la cláusula de invariabilidad tributaria como «una discriminación inexplicable» que beneficia solo a quienes invierten a partir de la promulgación de la ley, dejando fuera a quienes ya invirtieron, a quienes acumulan capital humano y a los pequeños y medianos empresarios. «No se entiende esta medida en uno de los países emergentes con menor riesgo país del mundo», afirmó.
Recordó que durante su paso por los ministerios de Economía y Minería intentó eliminar el DL 600, antecedente directo de esta figura, por considerarlo discriminatorio, y que la propuesta actual es incluso más generosa que ese decreto. Dejó además preguntas sin respuesta sobre el alcance de la medida: si incluye cambios regulatorios, si abarca operaciones de compra o solo inversión nueva, y si podrían realizarse transacciones para acceder al beneficio.
«Creo que es necesario tener muy claro el panorama fiscal para que la recaudación de los impuestos corporativos y las demás propuestas perduren en el tiempo y permitan la necesaria consolidación fiscal», concluyó.
Revisa la discusión de la Comisión aquí https://www.youtube.com/watch?v=bIrvE9SQB6Y