¿Cómo contener la incertidumbre?

* Publicada en Diario Financiero el 28 de mayo

 

El proceso constitucional ha comenzado. La diversidad de demandas llevará a una Constitución que, luego de intensas y acaloradas negociaciones políticas, dará un mayor rol al Estado en la provisión de bienes y servicios, y someterá los derechos de propiedad a otros inalienables en una república democrática, con menores atribuciones de gasto para el Ejecutivo. Este nuevo trato no es un problema para los mercados y para la asignación de capitales, aunque no se puede desconocer que tendremos un daño a los incentivos para la creación de valor virtuoso propio del capitalismo, al menos por un tiempo.

 

El gran desafío para contener la incertidumbre es detener una fuerza subterránea que está combatiendo al establishment político propio de una democracia sana. La amenaza a la democracia se palpa cuando muchos exigen respuestas rápidas para problemas complejos Las fuerzas políticas tradicionales de izquierda y derecha no han perdido la batalla de las ideas (ni de los votos), lo que se observa en que mantienen una votación relevante y con capacidad de contención más allá de la mirada sobre la convención constitucional.

 

Temor y muchas veces ignorancia respecto a discusiones complejas reúne gente que se apoya mutuamente y combinada se transforma en una fuerza transformadora, pero también altamente manipulable. Esa fuerza transformadora, en la medida que comienza a tomar fuerza puede también terminar discriminando, levantando pancartas de buenos y malos, excluidos y favorecidos, blancos y negros, entre otros lemas que prenden con facilidad y terminan generando escaladas de violencia e intransigencia. Este fenómeno sí es dañino para el crecimiento y los mercados del trabajo y capital (sí, para ambos).

 

Cuando esta misma gente que clama por cambios no comprende que dentro de sí misma se está incubando una fuerza incontenible que al poco andar se contradice, se daña el crecimiento. La búsqueda de justicia social y equilibrios puede terminar suscribiendo un movimiento que discriminará a inmigrantes por el gasto social que crecientemente están absorbiendo y a trabajadores dependientes que provienen desde la misma clase trabajadora, pero que se les considera privilegiados. Este fenómeno sí es dañino para el crecimiento y los mercados del trabajo y capital, pues termina desincentivando la movilidad social y desmereciendo la meritocracia.

 

El mejor remedio para disminuir la incertidumbre y fomentar una mantención del crecimiento más allá de 2022 -porque cabe poca duda de que los recursos alcanzarán para que el envión del crecimiento dure este año y parte importante del próximo-, es que las fuerzas políticas tradicionales encuentren el norte, dejen de intentar conquistar al votante disconforme con propuestas populistas y trabajen en una agenda de mediano plazo. Este votante disconforme también tiene un alto componente de razón, pero también de desinformación, y está ahí el rol del político.

 

En lo reciente vemos la búsqueda de sintonía con la disconformidad, pero vemos poco de educación, información y guía. Es muy importante que las fuerzas políticas tradicionales hagan saber sus convicciones en el Congreso y den guía técnica a la convención constitucional. Que alguna de esas fuerzas tradicionales logre la Presidencia a fin de año también es parte de una moderación política que permitirá contener la incertidumbre.

 

Jorge Selaive
Académico Depto. Administración