Gobiernos Corporativos el pilar de la sostenibilidad y ética empresarial

*Publicada el 12 de diciembre en especial diario El Mercurio.

 

Desde hace veinticinco años se despliegan nuevos conceptos, herramientas e indicadores que van modulando la actividad empresarial con la finalidad de recuperar la confianza de la sociedad mediante una conducta ética en su desempeño económico, social y ambiental. Filantropía, responsabilidad corporativa, sostenibilidad y gobernanza son nuevos marcos de referencia de un rally alcista en los últimos meses tras la debacle de los mercados financieros al inicio de la pandemia el 2020. 

 

A partir de Mayo de este año, se observa que las gestoras y sociedad de inversiones superaron los 71.100 millones de dólares algo parecido al tamaño del PIB de Luxemburgo. Entre las razones se encuentran la posibilidad de apurar el paso hacia una transición energética; la economía verde o circular, acompañada de políticas sociales y de transparencia en gran parte de los países del mundo con el surgimiento de grupos de analistas e inversionistas que esperan minimizar sus riesgos luego de tanta volatilidad e interpendencia.

 

En este contexto se encuentran los criterios ASG (ambiental, social y gobernanza) que han realzado su posición  en busca de rentabilidades alternativas con enormes oportunidades por delante, según señalan los analistas. En Chile, existen 27 empresas listadas en el Dow Jones Sustainability Index Chile al 2020 y 26 compañías en el DJSI del MILA y desde el 2018 se ponen a disposición de inversionistas los bonos verdes y sociales y, más recientemente, los bonos vinculados a la sostenibilidad cuyas características varía dependiendo si el emisor logra objetivos de sostenibilidad ASG, dentro de un período. 

 

Un segundo aspecto que la literatura señala como motivaciones para utilizar este tipo de criterios son las políticas públicas, que exigen a los inversionistas ejercer sus derechos y responsabilidad en sus operaciones, además de motivación ética para reducir sus riesgos y asumir el deber fiduciario, mientras que para los escépticos, el interés es solo mejorar la rentabilidades porque las inversiones de corto plazo deja a las empresas abierta a riesgos y trabas para sus proyectos, principalmente, debido a la desconfianza y debilidad frente al flagelo de la corrupción y situaciones cada vez más complejas e interdepedientes entre si.

 

En este sentido el Dow Jones Sustainability Index (DJSI) mediante una evaluación por industria pone información  relevante para las inversiones en temas promovidos por grupos de la sociedad, como ha sido el movimiento Me too, que hizo a muchos líderes empresariales renunciar a sus puestos, por temas de abuso sexual en la sociedad; o el aviso del CEO de Black Rock, a través de misivas enviadas a dirigentes empresariales para inclinarse por inversiones verdes con impacto social y buena gobernanza, incluso a inicios del 2020 el mismo CEO señaló su disponibilidad a desinvertir en quienes no cumplieran o dieran cuenta de su ambición climática en proyectos con neutralidad energética, por nombrar algunos casos recientes. 

 

Estos asuntos reflejan principios éticos y han instalado, por ejemplo, el tema de la diversidad en la gobernanza de las cúpulas administrativa de las grandes empresas. Un asunto prioritario de inversionistas con inversión responsable es penalizar a empresas que carecen de suficientes mujeres en sus equipos directivos. Asunto no exento de polémicas en otros grupos de la sociedad que observan mecanismos como la paridad o las cuotas. Este tipo de debates e impulsos desde la sociedad y que herramientas de evaluación ASG permite a las empresas avanzar hacia sistemas integrados de gestión como una manera para superar la noción de compartimentos estanco que rige en la actualidad en los procesos de toma de decisiones inclusive en sus cadenas de suministro. En definitiva, la ética de la sociedad y de la empresa converge en los gobiernos corporativos. Es allí donde se resuelve cómo la empresa quiere conectarse y participar en la sociedad donde opera.

 

En Chile el punto débil es justamente la dimensión de gobierno corporativo, toda vez que no se logra conectar la empresa con la sociedad porque, desde mi punto de vista y experiencia, existe una noción atomizada de los conceptos de “ética”, “compliance”, “sostenibilidad” y “gobernanza” con el propósito de la empresa y entre este y sus procesos. Esto puede observarse en los pocos avances de la NG 386 en calidad de información dificultando la tarea de gestión que inhibe mejorar nuestro desempeño país en el Dow Jones Sustainability Index, ASG de RobecoSAM . No obstante, existen empresas que asoman entre las mejores de su clase. El año 2020 en el Dow Jones Sustainability Index Global, aparece Falabella S.A con un Silver Class por haber alcanzado los 64% de un total de 100 en la evaluación ASG, Latam Airline Groups en Bronze Class y Antofagasta PLC, con sede en Londres, incluida en listado de evaluación en sostenibilidad; Otro número de empresas participa en los mismos criterios en el Pacific Allianz Index del MILA. 

 

Finalmente, es necesario señalar que la tendencia de evaluación con criterios ASG ha aumentado. A mi juicio estaría indicando que, nuevos aires soplan en la gestión de las empresas demandadas por nuevos estilos de consumo, producción en las economías locales y regionales post pandemia. Este nuevo escenario exige mejorar la performance de los mercados del bloque e individualmente cada empresa o industria procura evaluarse de cara a inversionistas y analistas que miran donde proteger inversiones en tiempos revueltos. Ya llegará el momento en que el mejor refugio sea cooperar para convertirnos en países más inclusivos porque para eso fueron creados estos mecanismos y allí siempre llegarán los inversionistas.


Reinalina Chavarri M.
Profesora y Directora Observatorio Sostenibilidad Unegocios