La variante Ómicron

* Publicada en diario El Mercurio el 16 de enero

 

Los nuevos casos de covid-19 en Chile están creciendo más rápido que en todas las olas anteriores. Durante la última semana hubo un promedio diario de 5.263 casos, comparado con 2.101 casos la semana anterior, un crecimiento de 150%. Es muy probable que la semana que viene tengamos el día con el mayor número de nuevos casos en lo que va de la pandemia. 

 

Al mismo tiempo, las hospitalizaciones, la demanda por camas UCI y los decesos por covid-19 siguen en valores relativamente bajos y descendiendo. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción?


 
La respuesta a la pregunta anterior tiene dos partes. Primero, transcurren varias semanas desde que se inicia una nueva ola hasta que el incremento de casos se ve reflejado en un mayor número de hospitalizaciones y decesos. Dos a cuatro semanas en olas anteriores. Luego es demasiado temprano para que la llegada de la Ómicron comience a impactar las hospitalizaciones. 

 


Segundo, la variante Ómicron es menos letal que variantes anteriores, de modo que la fracción de contagiados que morirá será más baja. Como la Ómicron también es más contagiosa (transmisible es el término técnico), esto no necesariamente significa que el número de personas que morirán será más bajo. Si se infecta el doble de personas (variante más contagiosa) y la probabilidad de que cada infectado muera cae a la mitad (variante menos letal), el número de personas que muere sería el mismo que en olas anteriores. 

 

¿Cuál efecto será más importante? ¿Una menor lotalidad o una mayor transmisibilidad? En los países donde la Ómicron partió antes que en Chile, por el momento al menos, ha dominado una menor letalidad, Aunque eventualmente las cifras de muertes han comenzado a subir de manera relevante, los niveles alcanzados son mucho menores que en olas anteriores. 

 

Que Chile fuera de los primeros países en administrar la dosis de refuerzo y que un 60% de la población ya haya recibido esta dosis, la tasa más alta a nivel mundial, sugiere que la baja de la tasa de letalidad también será el factor dominante en nuestro pais en las semanas que vienen. Sin embargo, un reportaje publicado en Nature esta semana lleva a matizar la afirmación anterior. En este reportaje se concluye que la protección contra infectarse con Ómicron que entregan dos dosis de Sinovac sería muy baja. Las cosas mejoran si se agrega una dosis de refuerzo de la vacuna Pfizer, logrando una protección similar a un esquema completo (dos dosis) de Pfizer. Para lograr una protección potente contra infecciones de la Ornicron, según este reportaje, se necesitan dos dosis de refuerzo.

 

Lo anterior sugiere redoblar los esfuerzos para que se vacunen todos los rezagados, incluyendo quienes no han recibido su primera dosis de refuerzo. También es importante acelerar al máximo la administración de la segunda dosis de refuerzo que se inició esta semana. El incremento dramático de hospitalizaciones en varios estados de los Estados Unidos por la Ómicron en días recientes es el escenario que queremos evitar. 

 

Para que los rezagados se vacunen, seria deseable ser más estrictos fiscalizando el uso del pase de movilidad. También tomar otras medidas que contribuyan a que los rezagados asuman los costos de su decisión de no vacunarse. Las medidas anteriores deben complementarse con campañas de información que contribuyan a convencer a los rezagados de la conveniencia de vacunarse.


 
Esta semana Espacio Público organizó un seminario internacional para discutir qué hemos aprendido de la pandemia hasta ahora. Con conferencistas invitados de alto nivel y paneles de expertos se abordaron cuatro temas: comunicación de riesgo, impacto económico, gobernanza y el valor de los datos. Una de las presentaciones más interesantes fue la de Baruch Fischhoff, profesor de la Universidad de Carnegie Mellon y líder mundial en comunicación de riesgos. Su mensaje principal, que ilustró con varios ejemplos, fue el siguiente: la comunicación de riesgo tiene ciencia y método para llegar a los mensajes más efectivos.


 
Recordé la presentación de Fischhoff el mismo día al leer una entrevista a Anthony Fauci, asesor principal en Salud Pública del Presidente de los Estados Unidos, sobre la Ómicron. "Lo más fácil (para enfrentar la Ómicron) es hacer las cosas de las cuales hemos estado hablando, que la gente se vacune y que reciba su dosis de refuerzo, porque si miras las cosas que nos preocupan —las hospitalizaciones y las muertes—, los datos, comparando vacunados con no vacunados, son muy claros —si no estás vacunado, tienes 10 veces más chances de infectarte, 17 veces más chances de terminar hospitalizado y 20 veces más chances de morir". 

 

Claro, simple, preciso y con información relevante para tomar una buena decisión. En el panel que siguió a la presentación de Fischhoff hubo consenso en que un área donde se pueden hacer mejoras importantes en Chile es la comunicación de riesgo. El mismo dia del seminario, la cifra que dio a conocer la autoridad para motivar que se vacunen rezagados fue que "el 70% de los contagiados aún no tiene su dosis de refuerzo". ¿Cómo se espera que la ciudadanía procese esta información? El contraste con la afirmación de Fauci, indicando cuánto crece la probabilidad de infectarse, terminar hospitalizado y morir, es evidente.


 
Monitorear cómo crecen las hospitalizaciones en las semanas que vienen será clave para reaccionar rápido si el sistema de salud llegara a verse estresado. Recordar a una población con fatiga pandémica que mantenga las medidas preventivas, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y privilegiar las reuniones en lugares bien ventilados, también será relevante. Promover, de maneras diversas, que los rezagados se vacunen con la dosis de refuerzo, y administrar la segunda dosis de refuerzo rápido, también son medidas importantes, que se pueden complementar con una mejor comunicación de riesgo. 

 

Eduardo Engel
Académico Depto. Economía