La inflación podría ceder más rápido de lo esperado

Publicado en Diario Financiero el 22 de julio

 

El escenario económico importa en las elecciones o, al menos, la percepción que tiene la ciudadanía respecto de variables que siente son parte de su vida diaria. La inflación se ha transformado en un problema complejo con aristas políticas como no veíamos hace 40 años. Mi percepción es que la aprobación del trabajo de la Convención, la popularidad del Gobierno y el deterioro económico son parte de una evaluación ciudadana simbiótica.

 

Están atadas y las encuestas posteriores lo han confirmado. Cualquier elección en el mundo durante los meses próximos tendrá como ingrediente la visión inevitable de que los gobiernos no han sido capaces de controlar la escalada de precios, a pesar de que sabemos que mucho viene dado por factores externos. También en Chile la mayor preocupación ciudadana es por la inflación, que previo al plebiscito de salida se ubicará cerca del 14%, afectando de manera mayúscula la percepción de riqueza del votante potencial.

 

Existe a esta altura un relativo consenso de que, ante cualquier resultado del plebiscito, tendremos un período de ajustes constitucionales prolongado que se podría dar en el Congreso o a través de un nuevo proceso constitucional. Hasta hace algunas semanas el escenario era distinto. Para muchos, aprobar significaba el término del proceso de cambios constitucionales y el inicio de la implementación. Esa visión se ha moderado y el ajuste constitucional continuará incluso con un triunfo del Rechazo. La incertidumbre estará entonces con nosotros por más tiempo, aunque uno u otro resultado tiene implicancias distintas sobre el apetito para la inversión, así como sobre variables financieras determinantes de la dinámica de precios.

 

Una reducción de la incertidumbre ante un resultado del plebiscito considerado “market-friendly”, aunque sea acotada -si viene acompañada de ajustes en aspectos considerados complejos de la reforma tributaria, así como de una reforma de pensiones equilibrada-, puede ser una combinación potente a favor de menores presiones inflacionarias. En un escenario político estrecho, pero factible, podríamos comenzar a ver registros inflacionarios menores -y por qué no negativos- al poco andar del plebiscito. Lo anterior, coincidente con un claro menor dinamismo de la demanda interna (especialmente del consumo) que ya resulta evidente. En forma casi simultánea, el Banco Central comenzaría un rápido proceso de reducción en la tasa de política monetaria.

 

El escenario inflacionario también será un ingrediente si se da un nuevo proceso constituyente o ajustes constitucionales posteriores al plebiscito. Será inevitable que el votante identifique, temporalmente al menos, una caída en la inflación y una reducción en el costo del dinero con el resultado del plebiscito, lo que a la vez tendrá efectos de primer orden en su voto para eventuales elecciones posteriores de tomarse el camino de la constituyente. Me cabe poca duda que una combinación de amplio y robusto acuerdo político sobre la ruta constitucional, ajustes pro inversión en la reforma tributaria y una adecuada reforma de pensiones podría llevar a descansos inflacionarios relevantes y, al mismo tiempo, determinar parte del ajuste constitucional posterior.

 

Desde el punto de vista de riesgos, han comenzado rápidamente a estar más sesgados hacia descansos inflacionarios hacia fines de este año y, particularmente durante 2023. El precio de activos considera una persistencia inflacionaria mayor a la que en el margen podría ser el escenario más probable.


Jorge Selaive
Académico Depto. de Administración