Nueva canasta del IPC

* Publicada en Diario Financiero el 26 de octubre

 

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) presenta hoy la nueva Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF). Su elaboración significó estudiar cerca de 15 mil hogares chilenos entre octubre de 2021 y septiembre de 2022, período especial dada la presencia del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y los retiros de fondos previsionales. Además, durante esos meses la inflación subió de manera consistente hasta llegar a su máximo en agosto de 2022, empujada por el alza en los precios de los alimentos, energía y bienes importados.

 

Sin embargo, aun cuando la nueva EPF no puede evitar estar afectada por el período muestral, aquello no disminuye el valor que este instrumento entrega en múltiples dimensiones. Es un importante insumo para las Cuentas Nacionales, para las mediciones de pobreza y para entender el gasto en salud. Adicionalmente, informa con detalle la situación de los hogares chilenos en las distintas macrozonas y las importantes diferencias en la composición y estructura del gasto e ingreso, lo que debería contribuir a mejorar las políticas asistenciales. La disponibilidad de cantidades consumidas por producto es también una tremenda contribución para las políticas públicas.

 

Quisiera reflexionar sobre la EPF como principal -aunque no único- insumo para definir la composición de la canasta de bienes y servicios del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Desde enero 2024 tendremos una inflación determinada por la toma de precios mensual del INE, que seguirá de cerca esta nueva EPF. En este nuevo IPC base 2023=100, se separará una de las actuales 12 divisiones que componen la canasta familiar para crear una nueva división de ''Seguros y Servicios Financieros'', aspecto valioso dado el aumento del gasto en este ámbito. Adicionalmente, aumentará la ponderación de ''Alimentos y Bebidas No Alcohólicas'', lo que es esperable dado el momento en que se realizó la encuesta, y de ''Vivienda y Servicios Básicos'', explicada también por el período muestral donde los hogares realizaron reparaciones de viviendas a precios particularmente altos. La división ''Educación'', en tanto, disminuiría nuevamente; la gratuidad sería un gran, pero no exclusivo responsable.

 

Ciertamente, las medidas analíticas para determinar las presiones inflacionarias subyacentes deberían ser prontamente revisadas. No sólo por esta nueva canasta sino -como comenté hace algunos meses- para la medida analítica del IPC sin volátiles, dado que varios de sus productos han perdido las cualidades que llevaron a su selección. No debería sorprender, entonces, encontrar un cambio discreto en la medida anual de IPC sin volátiles en enero 2024.

 

El INE tiene la práctica de elaborar una nueva canasta de precios para el IPC cada cinco años luego de realizar la EPF, periodicidad que se ubica sobre la mediana de dos años de revisiones de países OCDE. En ese contexto, el proyecto de ley que se encuentra dormido en el Congreso para crear un nuevo Sistema Estadístico Nacional colaboraría, a través de más recursos, a darle mayor recurrencia a esta importante encuesta. Por otro parte, respecto al IPC, países de la Unión Europea están convergiendo a utilizar la Contabilidad Nacional para actualizar la estructura de ponderaciones. De hecho, en enero de 2023, se introdujo un nuevo procedimiento de cálculo basado en las Cuentas Nacionales, complementada con información de la EPF para ciertos niveles de desagregación.

 

El INE ha realizado un enorme esfuerzo humano y técnico por entregar esta nueva EPF. No me cabe duda de que contribuirá a entender mejor a los hogares chilenos y seguirá perfeccionando la calidad de las políticas públicas.

 

Jorge Selaive
Académico Depto. Administració